SUBMERGED IN WATER

SUMERGIDO EN AGUA


Parece incongruente y en cierto modo lo es, ¿cómo podemos tenerlo todo pero echar más cantidad en falta? Parece que solo notamos ausencia de lo que no alcanza el límite que deseamos, pero ¿qué deseo es suficiente? El problema no es ser consciente de nuestras posesiones, sino buscar nuevas que conseguir y conquistar, pretendiendo ue a través de ellas podemos ser todo aquello de lo que carecemos. He aprendido, con el tiempo y mucha guerra, que no es cierto.

Como el aire de cada célula y el glóbulo rojo que nos da color, poseemos todo lo que ingerimos a través de la nariz y aún así se nos corta la respiración cuando algo parece sobre cogernos tanto que olvidamos que la emoción no debe cortar la vida. Como el agua que conforma el setenta porciento de nuestro cuerpo y pide dos litros más cada día y cómo somos responsables de expulsarla porque sin espacio no hay cabida ni sin pérdida ganancia. 

Pero ningún opuesto es extremo sino que se deslizan con gracia entre los tonos de gris, porque añadirle color sería demasiado complicado de asumir; nos motivamos por todo lo antagónico y nos enfrentamos a ellos como si pudiéramos sonreír llorando y llorar de felicidad sin evocar otra sensación unida al hecho opuesto. 

Siameses en el mundo, con misma madre y mismo cuerpo, un brazo al aire y el otro cubierto. Y nos ahogamos en el eterno.El mar se abre ante nosotros y rompe las rocas a su paso, ni siquiera el color aguamarina le hace justicia y varía tanto como su movimiento baila ante nuestros ojos. Solo un cinco por ciento y se los hace eterno como si el dominio de nuestra mente fuera más que eso; en él yacen todas las vidas, seres y tesoros que no dejan de estar lejos por nuestra incapacidad para alcanzar lo que no vemos. 

Zambullirse en el mismo es darle una oportunidad al alma que retorna en forma de castigo, es probar que somos más que lo que vemos, que somos solo agua por dentro. Agua que hierve y se evapora, que nos seca y nos controla, ¿dónde irá todo ese líquido cuando estemos muertos? El ciclo del agua como el de la vida, estudiado pero no aprendido, nos sorprendemos cada día de lo que nos rompe el cuerpo y agradecemos lo que nos recompone el alma. El Agua nos da vida y eternidad en el mismo trago, porque en la inmensidad de la acuosidad solo somos átomos flotando. Un pequeño detalle de una gran obra, un gran significado para tan poco espacio. Adentrarnos en el profundo azul hace que olvidemos el color porque es la norma, haciendo que todo lo brillante se asemeje a una mezcla entre neon y translúcido que aún no entiendo; pero sucede. Porque la respiración se relaja primero y luego se acopla con la siguiente, se activa en concordancia con las pulsaciones y el agua de tus venas viaja más rápido de lo que se propone. En agua eres tú contra tí mismo, dos opciones completamente capaces y poco preparadas para sobrevivir con la otra. Nos hemos guiado por los puertos y son estos los que nos están matando. La profundidad se acentúa y olvidas dónde hay mas distancia, si entre el sol y tu frente, o tus pies y el centro de la Tierra. Parece cómodo, piensas, porque estás de vuelta al útero de su madre moviéndote ligero y sin peso ni preocupación donde nada te hace daño, a no ser que te lo hagan. Pero el útero se transforma en la adversidad muy pronto, y lentamente se expande en tus pulmones. Tu agua deja de tener guías porque fuera y dentro son la misma cosa, fuera y dentro se ensanchan y se adhieren a la otra; no notas el agua alrededor porque eres cien por ciento ella y te quema la de dentro porque nadie avisó que cuando te aferras a la vida, esta contraataca.


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