BACK TO NATURE
REGRESO A LA NATURALEZA
Un enclaustre sincero es de donde parto. Pero todo espacio se queda pequeño.
El aire renovado he encontrado la manera de salvarme, no solo al nutrir mis células sino para dejarme espacio en la mente para hacerlo también allí. He asumido tantas cosas del exterior que me pregunto si lo de dentro tampoco es cierto, puede que no lo sea (de hecho, estoy cada vez más segura) pero compruebo a diario que no hay día sin sol, incluso si no lo vemos; ni noche sin luna, incluso si está cambiando. He aceptado lo que me rodea y he salido de ello. Ha sido volver a un inicio del que no vengo pero al que sí pertenezco. Somos agua y aire y debemos volver a ello; somos el resultado de una fuente más completa que los átomos y conformada no solo por ellos. Es complicado, lo sé y lo entiendo, pero estoy aprendiendo a vivir en la inconsistencia de las cosas que me gustan o conozco, porque tras ellas se encuentra otro camino quizá más divertido, quizá nos pille de imprevisto, pero donde lo conocido que te ahoga, lo anónimo te lo regala.
Nadie entiende cómo el Todo ha sido creado, quiero decir, roca sobre roca y rosa saliendo entre ellas, pero de dónde vienen estas y qué quieren decirnos… eso sigue oscuro.
Pensamos en paisaje y creemos que verde es su color y húmeda su situación, la inocencia humana registró lo que vemos como la media de las cosas que percibimos cuando lo cierto es que tan solo vemos lo lejos que nos permiten nuestros ojos.
El silencio es crucial, no por las calles llenas de ruido sino por el descanso que producen cuando callan. Nadie va a llevarte al campo si no tienes la razón adecuada, el silencio es la mía. Limpio y puro el aire calma, quizá vemos restos de animales, de sus otras vidas o de los procesos de las mismas, todo está bien; no porque sea perfecto, bonito o útil, sino porque la finalidad no reside en lo que ganamos de ello, sino en lo que nos brinda a cambio de verlo.
Hemos elegido abrazar a las personas y estoy agradecida por ellos, hemos buscado en los demás un gran apoyo y nos hemos metido en casas de ladrillo para vivir con ellos; estoy agradecida por eso, pero fuera hay otro mundo donde el sol y la sombra se confunden y se amplían cientos de kilómetros a la redonda, donde nadie habla pero todos pían y nadie interrumpe el cantar del agua. El Todo es suficiente, no por su contenido sino por lo que produce. El resultado es todo lo que somos, partimos de la planta y la tierra en el suelo, somos la semilla que otros pusieron que nacieron de los anteriores hijos de aquellos lejanos. Una cadena unida, amarrada a un inicio que nadie conoce pero que todos disfrutan. Olvidamos a nuestra Madre y agradecerle la vida. Olvidamos a la primera abuela que tuvo el mundo, la que nos dio la vida.
No necesito registro ni ciencia que me explique lo que siento pues yo soy mi argumento y la naturaleza mi guía. Mi instinto me sostiene cuando la tierra se resquebraja y ver a pequeños conejos correr me recuerdan que la vida es larga.
Quizá en ella están todas las respuestas que no podemos entender, pero la corteza aunque dura contiene todo lo necesario para vivir y el crecimiento no es positivo sin raíces que lo sostengan. En cada hoja de árbol caída una prueba, solo hay que saber verla. Queremos explicaciones, contestaciones y réplicas y solo en Ella la encuentras. Dejar de buscar es permitirte sorprender que lo que pisas no es solo tierra, que hay vida sobre ella porque debajo también está llena.
Me llena de paz, calma y gloria y estas son solo unos ejemplos de por qué cada día vuelvo a la naturaleza.
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