OBSESSION
Esto va por las mujeres y mis amigas y por todo lo que estoy lidiando yo misma, proque no es solo nuestro pero sí es nuestra historia:
OBSESIÓN.
Sabes lo que dicen y lo oyes y lo repites y no entiendes de quién habla porque no hay nadie que lo cumpla, ni lo mencione en su tumba. Tan solo la idea de que no sirves si no cumples y que, cuando lo haces, no es suficiente porque no hay camino posible que te lleve donde dicen si no mueres en el intento.
Luchas contra tu cuerpo, lo único que eres o al menos lo único que ve el resto. Quizá seamos más que eso o quizá tan solo estoy intentando convencerme de lo opuesto.
El espejo reproduce lo que hay, pero no su contenido. Las mujeres somos mucho más que nuestras muertas, vivas o en proceso; me duele admitirlo pero la vida no estuvo hecha para nosotras, al menos no dentro de ese corsé, esa ropa o con nuestro novio introducido hasta la garganta buscando algo sacar de nuestro interior que muestre su rabia. Pero también somos todo lo que nos pasa, no podemos huir de eso, ni de nuestras madres cuando son un mal ejemplo y nos dicen que el conjunto da vergüenza, no por feo sino por nuestro cuerpo. No podemos vivir ausentes del mundo, ni crear uno nuevo, quizá podríamos cambiarlo (o eso creo que estamos haciendo). ¿Cuál es la respuesta? me preguntan. Que no hay ninguna absoluta, respondo.
Contar los días no sirve, ni el peso ni las calorías, nada ahuyenta al mundo como lobo enfadado y buscando venganza cuando no eres blanca pura y casta. Pero dejar de hacerlo parece tener poca confianza. ¿Qué opción tenemos si una es imposible y la otra no la queremos? No hay nada escrito, es cierto, a mi me ayudó el budismo pero eso es solo otro cuento. Como he dicho o en otras palabras: el espejo reproduce lo que somos pero no nuestro contenido.
Quiero hacer que los demás paguen un precio, por el tiempo, el dinero y mi salud digna de infierno que he puesto en ser solo huesos y dolores varios por todo el cuerpo. Voy a poner un límite, que no frontera, para recordar que quien quiera tocar esto debe quedarse para recoger los destrozos que cause, que está prohibido dejar mancha pero sí huella, que el mundo sigue pero que solo… no se crea.
Cada semana un poco menos de bucle, un poco menos obsesiva, no trabajo en dirección opuesta a la meta que impusieron pues tiene mucha letra pequeña, pero saco músculo y fuerza para cuando alguien me recuerde que el número es demasiado alto pueda, al menos, darle una hostia.
Esto era un secreto que todas conocíamos, nadie nos libra de la batalla de ser más que piernas y tripa plana, a veces ni en manada nos cubrimos las espaldas y tu amiga está triste y tú no puedes hacer nada pero solo deseas que vuelva su carne y su piel para poder abrazarla. No quiero ver más costillas, ni espacio entre las piernas o nada que no tengáis por vosotras mismas. Quiero poder veros y reconocernos vuestras, enteras y listas para dar un paso al frente sin miedo a dejar marca. Las uñas largas y estupendas y dientes blancos y fuertes porque vas a tener que arañar muchas espaldas y morder mucho tus labios cuando alguien te lo haga bonito, bueno y sano; tenemos que estar preparadas. Debemos estar listas con todo lo que nos conforma y con la forma que adquiera con el tiempo. Pero si sientes que la obsesión vuelve a tu cuerpo déjala, pero no permitas que te consuma. Somos más que las guerras, somos más que las victorias, somos más que todas las buenas hazañas que cuentan y las que perdimos por goleada. Somos más de lo que recogen los libros de historia, somos cada día que nos levantamos y no dejamos que el sol se ponga siendo las mismas.
OBSESIÓN.
Sabes lo que dicen y lo oyes y lo repites y no entiendes de quién habla porque no hay nadie que lo cumpla, ni lo mencione en su tumba. Tan solo la idea de que no sirves si no cumples y que, cuando lo haces, no es suficiente porque no hay camino posible que te lleve donde dicen si no mueres en el intento.
Luchas contra tu cuerpo, lo único que eres o al menos lo único que ve el resto. Quizá seamos más que eso o quizá tan solo estoy intentando convencerme de lo opuesto.
El espejo reproduce lo que hay, pero no su contenido. Las mujeres somos mucho más que nuestras muertas, vivas o en proceso; me duele admitirlo pero la vida no estuvo hecha para nosotras, al menos no dentro de ese corsé, esa ropa o con nuestro novio introducido hasta la garganta buscando algo sacar de nuestro interior que muestre su rabia. Pero también somos todo lo que nos pasa, no podemos huir de eso, ni de nuestras madres cuando son un mal ejemplo y nos dicen que el conjunto da vergüenza, no por feo sino por nuestro cuerpo. No podemos vivir ausentes del mundo, ni crear uno nuevo, quizá podríamos cambiarlo (o eso creo que estamos haciendo). ¿Cuál es la respuesta? me preguntan. Que no hay ninguna absoluta, respondo.
Contar los días no sirve, ni el peso ni las calorías, nada ahuyenta al mundo como lobo enfadado y buscando venganza cuando no eres blanca pura y casta. Pero dejar de hacerlo parece tener poca confianza. ¿Qué opción tenemos si una es imposible y la otra no la queremos? No hay nada escrito, es cierto, a mi me ayudó el budismo pero eso es solo otro cuento. Como he dicho o en otras palabras: el espejo reproduce lo que somos pero no nuestro contenido.
Quiero hacer que los demás paguen un precio, por el tiempo, el dinero y mi salud digna de infierno que he puesto en ser solo huesos y dolores varios por todo el cuerpo. Voy a poner un límite, que no frontera, para recordar que quien quiera tocar esto debe quedarse para recoger los destrozos que cause, que está prohibido dejar mancha pero sí huella, que el mundo sigue pero que solo… no se crea.
Cada semana un poco menos de bucle, un poco menos obsesiva, no trabajo en dirección opuesta a la meta que impusieron pues tiene mucha letra pequeña, pero saco músculo y fuerza para cuando alguien me recuerde que el número es demasiado alto pueda, al menos, darle una hostia.
Esto era un secreto que todas conocíamos, nadie nos libra de la batalla de ser más que piernas y tripa plana, a veces ni en manada nos cubrimos las espaldas y tu amiga está triste y tú no puedes hacer nada pero solo deseas que vuelva su carne y su piel para poder abrazarla. No quiero ver más costillas, ni espacio entre las piernas o nada que no tengáis por vosotras mismas. Quiero poder veros y reconocernos vuestras, enteras y listas para dar un paso al frente sin miedo a dejar marca. Las uñas largas y estupendas y dientes blancos y fuertes porque vas a tener que arañar muchas espaldas y morder mucho tus labios cuando alguien te lo haga bonito, bueno y sano; tenemos que estar preparadas. Debemos estar listas con todo lo que nos conforma y con la forma que adquiera con el tiempo. Pero si sientes que la obsesión vuelve a tu cuerpo déjala, pero no permitas que te consuma. Somos más que las guerras, somos más que las victorias, somos más que todas las buenas hazañas que cuentan y las que perdimos por goleada. Somos más de lo que recogen los libros de historia, somos cada día que nos levantamos y no dejamos que el sol se ponga siendo las mismas.
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