IS ANYONE LISTENING?

¿Hay alguien escuchando? 

Era su última noche libre antes del autoimpuesto aislamiento, los exámenes estaban a tan solo meses de distancia y las hormonas empezaban a responder a todas la situaciones de estrés a los que los padres de los alumnos eran sometidos. Pero aquella noche no, aquella noche era toda suya; se notaba en las perlas de sudor que decoraban sus frentes y en su respiración entrecortada cuando descansaban en la fila del baño, tendrían agujetas al día siguiente pero, tal y como ellos habían bautizado esa sensación, serían agujetas de felicidad. En unos años nadie recordaría la ropa que habrían elegido para la ocasión sin ayuda de las fotografías, como tampoco recordarán a las personas con las que compartieron saliva. Cada cinco canciones se detenían exhaustos para observar la multitud, vestidos de lentejuelas y flecos decoraban no solo el cuerpo de sus dueños sino también el lugar, todo parecía resaltar entre la oscuridad de la fiesta, los rosas se hacían neones y los blancos brillaban en la oscuridad dejando un rastro de luz que tan sólo duraba una milésima de segundo con la única posibilidad de capturarlo con una cámara. El sonido ensordecedor y constante de la música se sentía en las entrañas y el corazón palpitaba al ritmo de la canción, no cesaba ni siquiera cuando cantaban el siguiente tema con desprecio pues habían reconocido al misógino autor de la misma. Ambos reían y eso era todo lo que importaba. En unos días el recuerdo de las luces y el hedor a alcohol y tabaco quedaría difuminado por los grandes libros de texto que tras décadas de realización aún no habían conseguido a resumir.

Alejándose de la barra y olvidando su copa medio vacía allí, Jack se acercó al centro de la pista; había perdido a Jordan hacía ya un tiempo pero confiaba en su capacidad para cuidarse sola. Su amistad era lo único que se mantenía constante, se habían mantenido juntos a pesar de años separados, diferencias en sus cursos académicos y padres enfadados con los del otro. Ellos serían la resistencia y no podían esperar que el tiempo pasara para demostrarlo. 

Los cuerpos ajenos le rozaban el propio, gotas de fluidos y sudor eran compartidas sin ninguna importancia entre toda la multitud sabiendo lo repugnante que se sentiría en otro contexto. 

Su canción favorita empezó a sonar a través de todos los altavoces de la sala, Jack no pudo contener la sonrisa en su rostro, primero de felicidad para más tarde adquirir cierto resquicio moralista, el DJ no era demasiado innovador, la canción llevaba meses siendo el número uno en todas las radios del país y parecía que iba a seguir siéndolo durante el verano, su reproducción en una fiesta de final de curso era más que evidente; entonces cayó en la cuenta de que sus gusto tampoco eran especiales en absoluto, aunque no ya no le hacía sentir incómodo. El sonido pop tan reconocido no solo era su favorito, Jordan y él habían seleccionado aquella sintonía como la ganadora de una eterna lista para concluir bajo mutuo acuerdo cuál sería la canción de sus vidas, por lo que escucharla sin ella carecía de todo sentido.

Sus pensamientos se vieron frenados y pronto dejó de escuchar el exterior, tan solo un resquicio de notas sintetizadas y sonidos de guitarras creados por ordenador eran audibles. El gentío parecía moverse a cámara lenta y el fulgor de cada asistente se desvaneció en un instante convirtiéndose en fotogramas de una película reproducidos en un cine antiguo al que nadie asiste ya por gusto sino por cariño y nostalgia. Aquello parecía más el recuerdo de lo no vivido que de lo que aún estaban por crear. El futuro se hizo incierto y nadie a su alrededor parecía notarlo. 

Jack sintió una leve presión en sus hombros, leve pero turgente, intencionada. Todo su cuerpo giró para descubrir el causante del contacto y, como no podía ser de otra manera, ahí estaban sus dos zafiros favoritos, enmarcados bajo una fila de espesas pestañas pestañas descoradas con máscara a juego. Jodan había acudido en su busca rehusándose a pasar los escasos minutos restantes de la canción lejos de su lado. La mano del chico buscó la de su amiga para encontrarla abierta y disponible para su apoyo.

Solo Jordan resplandecía en la escena, solo ellos eran color, solo para ellos estaba escrita esa canción. 

- Me has encontrado. -dijo el chico con ojos vidriosos.

-No podría sin ti.

-¿Crees que alguien está escuchando?

-No lo creo, solo estamos nosotros.


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