Si la novela hablase y nosotros escucháramos



Withdrawal can be a terrible thing when it keeps us awake at night, and watching others forget us sooner than we’d want to be forgotten is no better. We rip out so much of ourselves to be cured of things faster than we should that we go bankrupt by the age of thirty and have less to offer each time we start with someone new. But to feel nothing so as not to feel anything—what a waste!”

Hace años, exáctamene hará dos en unos pocos meses, vi y más tarde leí Call me by your name, y fue esa sensación que experimentas muy muy poco a menudo, esa sensación interna que dice "tú llevas tiendo preguntando y aquí tienes las respuestas, ¿no las puedes ver? solo espera a que sea el momento indicado".

Tras leer el libro me pasé los siguientes días absorta en un viaje psicoemocional en el que caminaba hablando sola por todas las zonas naturales de mi pueblo. Yo quería asumirlo, quería aceptar el dolor, la pérdida, la decepción del final de una relación que sucedió dos años antes y que todavía seguía sin poder zanjar emcionalmente. Tenía las heridas abiertas y poco a poco sentía que no paraban de llenarse de la polución de personas incorrectas.
Con el fragmento anterior me di cuenta de que tenía que dejar el dolor y la rabia ir a través de mi cuerpo, sentirlo geniunamente y después, asumir que solo me había dejado experiencias, pero que yo no era eso, el dolor no me había convertido en nada más que yo misma con otra historia que contar.

Hasta que no fue así.


Dos años más tarde y por fin en el presente estoy leyendo Tan poca vida, una novela totalmente aleatoria que por la fuerza del universo y los cookies me fue mil y una veces recomendada en goodreads hasta que la leí. Y no es un libro fácil ni romántico en absluto, y ¿entonces cómo te ha ayudado con una ruptura y a gestionar tus emociones? preguntaréis. Bien, a base de hacerme sufrir. 

Es cierto que el libro es un jarro de agua fría en muchos aspectos de la vida como el dolor, la compañía, la amistad y la honestidad pero no fue ahí cuando mi cerebro hizo click, sino durante uno de los peores episodios del libro hasta el momento. Leer y poder observar el dolor tan explícito, bien narrado, honesto, mordaz, sangrante y suicida me hizo obligarme a parar de leer con la respiración agitada mientras balbuceaba en alto "no, por favor, esto no, no puedo soportarlo más". Cuando terminé el capítulo solo pude mirar por la ventana y ver la lluvia caer pero sin una sola lágrima, y es que tenía el pecho dolorido, el corazón encogido de rabia y los músculos entumecidos por haberlo presenciado de forma tan cruda y vívida que a penas podía pronunciar pablara (y sigue siendo así días más tarde); pero mi cerebro no lo vió como una novedad y lejos de negar que soy propensa a la mayeútica empecé a hacerme preguntas a mí misma:

¿Esto lo has sentido antes? Sí.
¿Era un dolor similar o igual que este, presión en el pecho, dificultad de respirar, nada de lágrimas? Era igual, lo había sentido igual.
¿Hace mucho de eso? Muchísimo.
¿Por qué fue?

Y mi mente se quedó sin palabras. Todas desaparecieron excepto una, el nombre de mi ex pareja. Y entonces lo entendí. Fue la misma sensación que me dejé sentir cuando todo acabó, llorando tras la puerta del baño encogida hasta la incomodidad cuando intentaba mantener un ritmo cardíaco constante para después notar que había fracasado también en eso.


Todo tuvo sentido entonces. Identifiqué el causante, el desencadenante de las emociones, el desbloqueo de lo que llevaba tiempo oculto -que no curado; y fue entonces cuando caí en la cuenta de que yo había sufrido mucho después de esa relación, había sido tratada mal, había caído en hábitos autodestructivos, había sido abandonada por la persona que casi podía afirmar que era mi alma gemela, me había olvidado de quererme y cuidarme sin a penas darme cuenta.  Entonces ¿por qué no había tenido un ataque de tristeza y desolación como ese? Quizá fuera porque nada había llegado al límite de dolor como lo hicieron el libro y mi expareja, pero sin embargo sí que había sentido el dolor en los huesos, a diferencia de que esa vez se ocultó tras meses enteros sin ganas de respirar o seguir o salir, ni si quiera de buscar trabajo, crear arte, consumir arte. Nada. Traduje el dolor a vacío. Porque mi razocinio adolescente llegó a la conclusión de que sufría porque era sensible, sufría porque me había permitido adentrarme en un lugar donde era vulnerable, donde me dejaba ver y me dejé sentir y salió mal, como tan bien podá haber salido (aunque con distancia puedo observar ciertos patrones que adivinaban que una relación así jamás podría cuajar y no convertirse en veneno para ambos).


Pasaron varios días de incomodidad interna constante con la sensación de que no hay nada estrictamente mal, sino desencajado, como si dispusiera de todas las piezas el puzzle pero hubiera una y solo una dada la vuelta que me impedía temrinarlo y seguir con el siguiente; hasta que, efectivamente, lo entendí.


He huído. Todo esto tiempo y con todo en la vida he huído porque era el camino fácil, el camino seguro y libre de minas, me acostumbré a huir, a dejar ir maquillándolo de madurez y control cuando por dentro solo soy una chica muy sensible a la que todo le hace feliz, mucha ilusión y le parece curioso. Llevo cuatro años así. Entonces una amiga me dijo "al menos te has dado cuenta ahora y no a los cuarenta" y, de pronto, la voz de Michael Stuhlbarg empezó a reproducirse en mi cabeza, una y otra vez, de la misma manera que mi memoria conserva todos los diálogos del film "we go bankrupt by the age of thirty/ we go bankrupt by the age of thirty/ we go bankrupt by the age of thirty ... —what a waste!”


Y todo encajó. La pieza del puzzle mostró su verdadera cara y yo ahora tengo mucho trabajo emocional que hacer al respecto, pero no quiero estar en banca rota, no quiero no sentir más nada.



Volviendo al principio, es impresionante como todo espera en su lugar hasta que tu estás dispuesto a conocerlo, destaparlo y abrazarlo y coger todo lo que tiene que ofrecerte con coraje; en palabras de André Aciman y con la voz del siempre adorado Stuhlarg:




"Nature has cunning ways of finding our weakest spot."

Comentarios

Entradas populares