PROCESO CREATIVO vol. I
Tras visitar muchos museos, hablar con mi hermana durante horas y leer a Oscar Wilde criticando el arte me llevaba siempre a la misma pregunta ¿cómo se hace? ¿qué significa y cómo se crea para que sea válido?
Los siguientes puntos son la conclusión que he ido sacando después de muchas anotaciones y vídeos de artistas hablando sobre sus propios procesos creativos. No tiene fin, solo es una investigación para amasar la fiera de mi curiosidad de manera más ordenada.
Personalmente mi mayor proyecto empezó con un cuaderno en blanco donde apunté todas y cada una de las palabras relacionadas de alguna manera con la mujer, el género, el cuerpo y la identidad; actualmente conservo ese cuaderno y tengo en mis manos el resultado final y puedo admitir que son completamente diferentes, pero no por ello uno dejó de ser importante o merecía no seguir adelante. Recuerdo como mi primera psicóloga me dijo "si no tienes un camino concreto que seguir tienes que coger los que aparezcan, quizá no sea donde quieras ir, de hecho, muy pocos lo serán, pero dejaba claro por dónde no ir". Creo que eso se puede aplicar a todo en la vida, pero concretamente al arte.
Los siguientes puntos son la conclusión que he ido sacando después de muchas anotaciones y vídeos de artistas hablando sobre sus propios procesos creativos. No tiene fin, solo es una investigación para amasar la fiera de mi curiosidad de manera más ordenada.
PROCESO CREATIVO VOL. I
El incio
La primera idea o la primera vez que, quizá viendo una obra de arte o no haciendo nada relacionado con él en absoluto piensas "yo lo hubiera hecho de otra manera". Ahí empieza el proceso creativo.
Desde mi punto de vista parte de una inconformidad respecto a lo observado, al mundo o a nuestro propio interior.
Lo que me ha llevado siempre a pensar en esa decisión ha sido la frase que mi mentor en fotografía dijo una vez "El arte es el fruto de su tiempo" y eso jamás ha incluido tantos matices como actualmente. Por ello, querer simplemente hacer cosas de otra manera guarda intrínsecamente un acto de creación innato en el interior.
Evidentemente el proceso creativo como una finalidad activa requiere de un orden y una organización meticulosa; a nadie le sorprenderá escuchar a alguien decir "tengo demasiadas cosas en la cabeza como para plasmarlas o decir/hacer solo una" y es ahí donde reside la dificultad: en el comiendo, la acción.
Hablando desde un punto de vista más espiritual, creo firmemente que cada obra de arte habita ya en nuestro interior y que el ser humano lo único que hace es usar sus herramientas disponibles en cada momento para darle forma y sacarlo al mundo exterior, puesto que solo se hace real cuando está se hace tangible (tal y como dice la ley de derechos de autor); pero de esto hablaré más adelante.
Y, retomando el punto de vista sociopolítico, viviendo en una sociedad de escenario y de los productos acabados tendemos a pensar que el arte que vemos —ya sean canciones, ilustraciones o fotografías, han sido simplemente eso, hechas, porque a nadie se le ocurre hablar de los miles de intentos y folios arrugados que han tirado a la basura antes de llegar a algo legítimo y válido para ellos mismos, quizá porque eso les haría ser cuestionados como artistas o también quizá porque eso dañaría su autoestima de alguna manera; sea como sea, para los creadores silenciosos o para los que saben que quieren pero que aún no han empezado supone una lacra y una frustración constante que paraliza y arruina la motivación; la sensación de que a ellos no les sale tan fluido cuando, la pura realidad es que, nunca sale fluido.
Quizá tengas la idea definitiva una noche mientras te duchas y quizá la lleves a cabo y triunfes, pero sacar eso del contexto en el que desde un primer momento estabas esperando tener esa idea es injusto. Tener una idea es aleatorio y esperar a que vuelva bastante estúpido, pero crear una situación cómoda y viable para que, cuando llegue, puedas desarrollarla es el método normal que la mayoría del mundo sigue.
Por eso dije "el proceso creativo empieza cuando quieres hacer algo de otra manera" porque a partir de ese momento, tu mente conspira para llegar al punto indicado y acabar así con la inquietud que le reconcome.
Toma de conciencia
Cuando nos comprometemos o queremos sumergirnos en un proceso tenemos que recordar que, actualmente, todo está inventado y que antes que tú existe una persona que ha tenido exactamente las misma inquietudes aunque no las haya resuelto (ni vaya a hacerlo) de la misma manera; por ello estudiar otras personas (incluye libros de ficción) y usarlos como guía o muestra considero que es la mejor forma de empezar; además ya no como parte del proceso creativo, sino en sí mismo, el acto de apuntar y llevar un tracker de los avances que estamos haciendo, ya sean lecturas sobre el tema o el visionado de contenido similar es primordial, porque dirigirá la atención y te enseñará a desechar o añadir nuevas ideas.
Personalmente mi mayor proyecto empezó con un cuaderno en blanco donde apunté todas y cada una de las palabras relacionadas de alguna manera con la mujer, el género, el cuerpo y la identidad; actualmente conservo ese cuaderno y tengo en mis manos el resultado final y puedo admitir que son completamente diferentes, pero no por ello uno dejó de ser importante o merecía no seguir adelante. Recuerdo como mi primera psicóloga me dijo "si no tienes un camino concreto que seguir tienes que coger los que aparezcan, quizá no sea donde quieras ir, de hecho, muy pocos lo serán, pero dejaba claro por dónde no ir". Creo que eso se puede aplicar a todo en la vida, pero concretamente al arte.
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