Límites o como me gusta llamarlo: el nuevo inicio.
Hace unos meses y cuando un trabajo ajeno al oficial con contrato firmado y todo eso apareció en mi vida tuve que hacerlo. Tuve que dejar la mentalidad de que podía abarcarlo todo, controlarlo todo, hacerlo todo perfecto (del perfeccionismo hablaré más adelante) y ser honesta. Quizá no fue desde ese trabajo aleatorio que surgió, sino desde el comienzo del propio trabajo, el oficial que os he dicho, pero la verdad es que sucedieron casi a la vez.
A lo que iba, tuve que trabajar como fotógrafa en un proyecto creativo con personas a las que conozco y me han visto crecer pero con las que no tengo a penas relación, o bueno, la relación que puedo llegar a tener a través de mi madre que es la que los conoce; el caso, por su forma de ser estas personas no encajan conmigo y de alejan mucho de mi comodidad mental, de lo que quiero llegar a ser o de lo que puedo aspirar a conseguir. Quizá no tanto en las metas, pero sí en cómo llegar a ellas.
Y era constante. No exagero (y no pretendo demonizar a nadie porque cada uno tiene ya sus propios demonios a la espalda, no es mi trabajo mostrárselos a nadie más que a mí misma) cuando digo que durante esos meses, octubre-febrero, tuve desde llamadas constantes a altas horas de la noche cuando, debido a la cercanía familiar, sabían que madrugaba demasiado hasta llamadasa medio día cuando mi turno empezaba justo a esa hora, hasta jornadas de 12h con ellos, ya sea en el estudio o editando las fotografías. Aquella no era la manera de hacerlo. Sentía que ellos estaban tomando el control de mi tiempo, libre y profesional, sentía que debía dejar lo que estaba haciendo, lo que realmente me apetecía hacer, para atender esa llamada ... hasta que dejé de hacerlo.
Creo que es justo.
Y si no lo es, bueno, tendrá que enseñármelo mi propia experiencia en el futuro.
Me establecí un horario también para este trabajo, no me importaba que fuera urgente o no, y realmente lo siento, pero a mí lo que me urgía era dormir y descansar y vivir. No estaba tomando ese trabajo creativo en una situación de la que no tenía escapatoria, era un favor mezclado con la profesionalidad que me otorga mi título de fotografía artística. Y me alegro de haberlo hecho.
En ese entonces una frase vino a mi cabeza "si tu no pones tus límites alguien lo hará por ti" y siento deciros esto pero, a nadie le importan tus límites. Somos egoístas o inteligentes, aún me debato por elegir una. Quizá egoístas por solo pensar en nosotros, pero quizá también llegamos solo a lo que podemos abarcar: nuestra persona, nuestra vida y nuestra circunstancia; e inteligentes porque siempre buscamos una manera de conseguir lo que queremos obtener (si se acerca mucho al egoísmo lo dejo a vuestro criterio).
Llevé ese horario a raja table durante los meses, haciéndolo siempre lo mejor que podía, poniendo mi interés, mi dedicación y mi esfuerzo a sabiendas que tres horas de concentración presente y activa darían mejor resultado que ocho divagando por mi cabeza o la de los demás.
Quizá le enseñé algo a estas personas, que nadie iba a estar cuando lo necesiates porque las personas tienen necesidades o quizá no les enseñé nada y solo les parecí una cría orgullosa y naif con mucho carácter, eso os lo tienen que contar ellos.
Pero ahora con el tiempo agradezco esa situación (aunque me hiciera enfmerdad varias veces física y mentalmente) porque ahora puedo preguntarme a diario: ¿qué quieres hacer realmente? y responder. Y reconocer que un "bueno, está bien, me sirve" no es un sí rotundo y que solo las decisiones activas te llevarán a sitios deseados, divagar está bien en cuanto a barajar opciones se refiere, pero solo ser activo te llevará al cambio. Y los límites son todo aquello que te lleva tu propio cambio, no al que el resto decide que deberías tener para complacerles.
A lo que iba, tuve que trabajar como fotógrafa en un proyecto creativo con personas a las que conozco y me han visto crecer pero con las que no tengo a penas relación, o bueno, la relación que puedo llegar a tener a través de mi madre que es la que los conoce; el caso, por su forma de ser estas personas no encajan conmigo y de alejan mucho de mi comodidad mental, de lo que quiero llegar a ser o de lo que puedo aspirar a conseguir. Quizá no tanto en las metas, pero sí en cómo llegar a ellas.
Y era constante. No exagero (y no pretendo demonizar a nadie porque cada uno tiene ya sus propios demonios a la espalda, no es mi trabajo mostrárselos a nadie más que a mí misma) cuando digo que durante esos meses, octubre-febrero, tuve desde llamadas constantes a altas horas de la noche cuando, debido a la cercanía familiar, sabían que madrugaba demasiado hasta llamadasa medio día cuando mi turno empezaba justo a esa hora, hasta jornadas de 12h con ellos, ya sea en el estudio o editando las fotografías. Aquella no era la manera de hacerlo. Sentía que ellos estaban tomando el control de mi tiempo, libre y profesional, sentía que debía dejar lo que estaba haciendo, lo que realmente me apetecía hacer, para atender esa llamada ... hasta que dejé de hacerlo.
Creo que es justo.
Y si no lo es, bueno, tendrá que enseñármelo mi propia experiencia en el futuro.
Me establecí un horario también para este trabajo, no me importaba que fuera urgente o no, y realmente lo siento, pero a mí lo que me urgía era dormir y descansar y vivir. No estaba tomando ese trabajo creativo en una situación de la que no tenía escapatoria, era un favor mezclado con la profesionalidad que me otorga mi título de fotografía artística. Y me alegro de haberlo hecho.
En ese entonces una frase vino a mi cabeza "si tu no pones tus límites alguien lo hará por ti" y siento deciros esto pero, a nadie le importan tus límites. Somos egoístas o inteligentes, aún me debato por elegir una. Quizá egoístas por solo pensar en nosotros, pero quizá también llegamos solo a lo que podemos abarcar: nuestra persona, nuestra vida y nuestra circunstancia; e inteligentes porque siempre buscamos una manera de conseguir lo que queremos obtener (si se acerca mucho al egoísmo lo dejo a vuestro criterio).
Llevé ese horario a raja table durante los meses, haciéndolo siempre lo mejor que podía, poniendo mi interés, mi dedicación y mi esfuerzo a sabiendas que tres horas de concentración presente y activa darían mejor resultado que ocho divagando por mi cabeza o la de los demás.
Quizá le enseñé algo a estas personas, que nadie iba a estar cuando lo necesiates porque las personas tienen necesidades o quizá no les enseñé nada y solo les parecí una cría orgullosa y naif con mucho carácter, eso os lo tienen que contar ellos.
Pero ahora con el tiempo agradezco esa situación (aunque me hiciera enfmerdad varias veces física y mentalmente) porque ahora puedo preguntarme a diario: ¿qué quieres hacer realmente? y responder. Y reconocer que un "bueno, está bien, me sirve" no es un sí rotundo y que solo las decisiones activas te llevarán a sitios deseados, divagar está bien en cuanto a barajar opciones se refiere, pero solo ser activo te llevará al cambio. Y los límites son todo aquello que te lleva tu propio cambio, no al que el resto decide que deberías tener para complacerles.
Comentarios
Publicar un comentario